Los colores en polvo solubles en agua son ideales para la coloración de la madera. Gracias a su buena estabilidad a la luz, son compatibles con productos de barniz a base de agua. Se pueden mezclar entre sí para obtener tonalidades intermedias.
Disolver de 1 a 2 partes de color en 100 partes de agua caliente para obtener el tono deseado.
Mezclar bien, asegurándose de que el color esté completamente disuelto.
Antes de usar, hacer una prueba en una parte oculta o en madera de desecho para verificar la intensidad del color.
Aplicar preferiblemente con un pincel, siguiendo la dirección de la veta de la madera.
Antes de que el color se seque, pasar una esponja húmeda para uniformar el color.
Dejar secar durante al menos 4 horas.
Para obtener los mejores resultados, repetir las pasadas.